Hoy hace tal que un año la tierra se estremeció y el mar que tantas bondades otorga se llevó a muchos de sus hijos. A veces, quienes más nos aman nos causan gran dolor. En aquel frío día, el cielo lloró. Con la lluvia de la primaverá que vendría, la vida renació de entre las flores con el eco de las voces que en distintas lenguas clamaron (no estaréis solos). Dedico este "haiku" a los que ya no nos acompañan: "Harusame no soko o sagasu ya koe no ito" (buscaré hilos de voz en el fondo de la lluvia primaveral). U. OnitsuraIn memoriam.
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