lunes, 25 de junio de 2012

夏 (natsu, verano)

El verano ha llegado a Burgos una vez más. Los árboles centenarios de la ribera lo reciben con reverencias vestidos de verde al tiempo que las mansas aguas del río corean su nombre en una antigua lengua que sólo ellos recuerdan. Los campos mecen sus espigas secas con el viento de poniente mientras cantan las cigarras. Unas cuantas golondrinas rasgan el azul del cielo. El silencio se escribe en piedra. Allí, donde nace el sol, un pañuelo de seda ondea al viento. No hay distancia entre los corazones.

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